Porque me gusta viajar. Porque quiero descubrir rincones olvidados. Porque hago viajes con niños. Porque amo la gastronomía y comer bien. Porque disfruto en los hoteles con encanto, las casas rurales y el turismo rural en general.Porque adoro las escapadas imprevistas.. por eso estoy aquí.
En este artículo no voy a hablar de los que se puede visitar
en Insbruck, porque de eso, hay información a chorros. Os dejaré un par tips de
nuestras recientes vacaciones. Hablaré de una ruta que parte desde Insbruck y
te lleva hasta el mayor Balneario de Austria, Aqua Dome… Digamos que esta ruta
se puede hacer en una sola jornada de manera muy cómoda.
Primera parada, el pueblo
de Stams, podéis visitar una abadía cirsterciense, pero que nosotros no
llegamos a visitar. Aunque el pueblo es muy bello.
He decidido escribir un artículo sólo para el Museo
Swarovski en el Tirol porque me ha sorprendido gratamente. Había decidido
incluirlo en mi ruta de ayer, pero sin demasiado entusiasmo. Yo me imaginaba
que iba a ser un escaparate de los productos Swarovski, pero nada más lejos de
la realidad.
Al llegar me sorprendió encontrar un parking para cientos de
coches, jope con Swarovski! Vaya tirón que tiene la marca! Compramos las
entradas, 11 € por persona (niños menores de 14 tarifa reducida, mi niño de 15
tarifa completa, grrrr) Entramos por el jardín al interior de un recorrido que
no dejó de sorprendernos desde el primer momento.
Lo de menos sinceramente eran los cristales de swarovski, lo
que nos cautivó y divirtió fueron las diferentes salas con efectos de luces,
cristales, espejos, sonido… A su modo, son obras de arte relacionadas con los
cristales, algunas bastante tontas, pero otras alucinantes.
Para mí, lo más increíble la bóveda de cristal que iba
variando de color al ritmo de la música, o un camino de cristal en el que iban
apareciendo piedras preciosas diferentes según donde pisaras… o el laberinto de
espejos con imágenes cambiantes…
Y después de disfrutar de tan entretenida y maravillosa
visita, llegáis a la tienda, donde podéis encontrar todo tipo de productos de
cristal, los hay de muchos ceros… pero también podéis encontrar alguna cosilla
por 30 € / 50 €
Si alguna vez decidís ir a Insbruck, el pueblo de Wattens
queda a 15 minutos escasos por autopista, allí se encuentra el Museo de
Swarovski, no os lo podéis perder. He aquí mi recomendación del día! ;-)
Es la segunda vez que hago esta ruta por el Tirol austríaco
y he de reconocer, que los Alpes siguen siendo maravillosos y alucinantes. El
Tirol no sería el mismo sin sus casas de madera y sus flores en los balcones,
pero la grandiosidad de sus montañas es lo que hace al Tirol irresistible.
Podría escribir un artículo sobre qué visitar en Venecia,
pero creo que sobre este punto se han escrito chorros de tinta, y lo que
realmente necesita un turista es orientarse en ese submundo de transportes por
mar y por tierra. Porque claro, al pobre turista le dejan a la entrada de
Venecia y no sabe ni por dónde le da el aire. ¿Coger un vaporetto?? Y ¿Qué es un vaporetto
señor?, porque en mi pueblo no hay de eso... Y aquí hay tantos barquitos,
barcazas y artilugios que flotan, que
sinceramente, te apabullan!
Con lo cual llegados a este punto, os ofrezco mis aclaraciones sobre el transporte en
Venecia después de haberlo sufrido en carnes:
Tengo que reconocer que elegir el hotel con encanto “ResidenzaLe Batesine” para visitar Verona fue absolutamente un acierto. Sus dueños
Donatella y Renato cuidan hasta el último detalle para que estés cómodo y no te
falte de nada. En este pequeño hotel de Verona sólo encontrarás 4 habitaciones
y un par de apartamentos, con lo cual, la tranquilidad está servida. Nosotros teníamos
contratada una habitación triple, que era preciosa, amplia, luminosa,
ni un ruido, rodeada del verdor del jardín. Internet funcionaba estupendamente
y la cama era muy cómoda.
Los desayunos, decididamente espectaculares, sentados en el
jardín oyendo a los pajarillos. Todos los detalles muy cuidados, la cubertería,
la vajilla, la presentación de las viandas… Donatella cada día hace un par de
tartas o bizcochos para degustar en un café delicioso. He de confesar Amaia (si
estás por aquí) que probamos una tarta de pera y otra con piñones, que compiten
con tus manos artesanas! Y Renato te da los buenos días con una sonrisa franca
y abierta, son una pareja majísima, la verdad.
Lo mejor de todo, es que este hotel está escasos 10 minutos
en coche de Verona, la ciudad de Romeo y Julieta y después de pasar la mañana
visitando la ciudad, volvíamos a nuestro refugio donde nos esperaba la piscina
y las tumbonas para combatir los 40º de la ciudad. Los dos días que estuvimos
allí tuvimos la piscina sola para
nosotros… bueno, ambos días coincidimos con un señor (inglés dedujimos) que el
segundo día tenía ampollas en la espalda por el sol, qué loco! Pero como el
buen hombre, ni hablaba ni decía nada, nos adueñamos del recinto hasta
aburrirnos!
Los que me conocen ya saben que a mí la ópera ni fu ni fa,
pero sinceramente ¿cuántas veces tenemos oportunidad de presenciar un
espectáculo en un anfiteatro romano?? Pues muy pocos, especialmente porque
sobran dedos de una mano los que quedan en el mundo dedicados a estos
menesteres.
Groucho Marx se lo hubiera pasado en grande con el gentío
que se reunió en el Arena de Verona. Y la verdad, que yo también. Ante todo
decir que la Ópera (Aída) estuvo genial, mucho mejor de lo que me esperaba,
pero lo mejor de todo la gente….
Nosotros sacamos las entradas por la mañana, y sólo quedaban
los peores sitios (aunque a mí me pareció que estaba genial, a pocos metros del
escenario, en el graderío puerta 23). Digamos que la historia da la vuelta a la
tortilla, y donde antes morían los esclavos, ahora paseaban las barbies de
tacones de agujas acompañados de sus “caballeros” encorbatados. La plebe, sigue
estando en el mismo sitio: en el gallinero. Pero he de reconocer que sentarme
directamente en las mismas piedras que lo hicieron hace 2000 años los culos
romanos, tiene su encanto..
Nuestra visita a Florencia ha sido un pelín agridulce, porque hemos tenido algunos contratiempos la
verdad. Primero nuestro hotel se inundó y tuvimos que irnos a otro, nos
llevaron al Basilea (un horror) y luego pasamos al California, que no está mal,
pero no era lo que yo quería. Después perdí una tarjeta de crédito, sin mayores
consecuencias y finalmente, tuve un pequeño rifi-rafe con los porteros de la
Academia de Miguel Angel, unos auténticos estúpidos. Por lo demás, Florencia es
la ciudad perfecta para dejarte el sueldo! Montones de tiendas, sobre todo con
artículos de cuero (bolsos, chaquetas, etc..) y unos restaurantes estupendos.